El humor, sus límites y la corrección política

Disclaimer

He sido partícipe de muchos tipos de humor, desde los más inofensivos hasta los más polémicos. Esta situación, en definitiva, me coloca en una posición desfavorable y hasta en cierta contradicción con mis convicciones feministas. Aun así, luego de haber leído a muchos comediantes hablar al respecto, me armé de valor para escribir este blog dando mi opinión sobre el humor con el fin de descubrir si realmente tiene límites y demostrar lo importante que es la sátira para la sociedad.


Humorismo y comicidad

Mientras la comicidad nos hace reír a través de la torpeza, lo ridículo y lo incongruente para entretenernos, el humorismo tiene una lógica transformadora intrínseca: sus chistes nos dan gracia, pero a la vez nos suscitan a una reflexión. Es decir, el humor necesita de la comedia para causar risa, siempre y cuando te deje un mensaje.

Por ejemplo, la sátira política es un subgénero humorístico que se basa en el entretenimiento a través de los asuntos políticos, los dirigentes y los partidos. Aunque no tengamos un chiste específico, podemos darnos cuenta de a dónde apunta el mensaje de este tipo de humor.

A pesar de la existencia del subgénero anteriormente nombrado, todo humor es político por sí mismo puesto que el humorista plantea chistes sobre situaciones a partir de su percepción y conciencia de la realidad, pudiendo llegar a mostrar sus opiniones, sus vivencias personales y ciertas bajadas de línea a sus espectadores.


Humor como construcción social

Si todo el humor es político, significa que éste depende completamente del nivel de consciencia política que el creador del chiste tenga, sumando factores como en qué país reside la persona, cuál es su edad y qué características del estilo presentan sus espectadores. Dicho de otra forma, el humor depende del contexto sociocultural de ambas partes.

Por ejemplo, dentro de mi país (Argentina) hay provincias más conservadoras que otras, en donde hacer un chiste que intenta romper tabúes no generaría risa sino más bien un escándalo. Es así como podríamos entender al humor como una construcción social de cada civilización, donde habrán algunas que aguanten más chistes que otras.


La catarsis de la risa

La risa es aquella actividad comunal que nos crea felicidad, aliviando el estrés de las personas y promoviendo la creación de vínculos. Al ser involuntaria, pasa por alto todo lo acontecido y lo pasado, asimilándolo por defecto por más duro que haya sido. Aquí entra la conocida frase "Reír para no llorar", donde denota que el sujeto elige bromear y burlarse de lo ocurrido antes que sufrir y lamentarse.

"El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa". 

Nietzsche 

En resumen, la risa funciona como un tipo de catarsis ante las desgracias de la vida para sobrellevarlas y salir adelante. Es por eso que muchos humoristas realizan chistes atentando contra su persona (señalando defectos, burlándose de ciertas opresiones que sufren, etcétera) como método de liberación. Independientemente de si el espectador se identifica o no con esa desgracia, el humorista, al ya haberse burlado de sí mismo, impide que otro lo haga por él. Si el público se llegara a reír, partiría de una base inofensiva; nadie se ríe de él, sino con él.

Probablemente se estén preguntando qué pasaría si un humorista decide burlarse de otro/s y no de sí mismo. De forma escrita parecerá totalmente ofensivo, pero no es necesariamente así.


Humor vertical vs. Humor horizontal

Para explicar el anterior párrafo, voy a ejemplificar un caso. Imagínense que un hombre quiere hacer humor sobre vivencias machistas que sufren las mujeres. Primeramente deberíamos recalcar que él tiene privilegios ante ella por una jerarquía sexual. A este humor se le llama vertical, ya que el humorista está realizando el chiste desde arriba (posición privilegiada) hacia abajo (posición oprimida), siendo más probable que el colectivo oprimido se sienta atacado.

De forma contraria, si otra mujer decide realizar humor sobre las mismas vivencias, a eso se le llama humor horizontal, ya que una persona oprimida está burlándose de la situación que todo su colectivo oprimido (y ella incluida) sufren, cumpliendo el principio de la catarsis. En mi opinión personal, el humor horizontal siempre va a ser mejor que el vertical por el simple hecho de que se evitan las posibles discriminaciones.

A pesar de la clara diferencia entre ambos humores, existe gente que se ofende con chistes humorísticos horizontales porque "siguen siendo políticamente incorrectos". Siguiendo esta lógica, el humor, ya sea vertical u horizontal, se encuentra indudablemente limitado porque siempre alguien va a terminar ofendiéndose. Esta ironía nos trae de nuevo a la pregunta titular del blog y para responderla debemos recurrir al humor más polémico de todos.


Humor negro: temas infinitos, enfoques específicos

El humor negro es un tipo de humor caracterizado por la representación ficticia y cómica de temas tabúes, controvertidos y dolorosos para las sociedades. Los temas utilizados están relacionados a la muerte, la violencia, la sexualidad, la violación, el terrorismo, la religión, la política y la discriminación, entre otros, con el fin de quebrantar las normas sociales y la moral.

Como dije anteriormente, el humor siempre tiene que tener consigo una reflexión. A simple vista, el humor negro pareciera que en el 100% de sus casos no te deja ningún mensaje más allá que intentar ofender, pero esto es incorrecto. Para poder realizar un chiste de humor negro tenemos que primeramente asimilar que aquel tema que utilizaremos es una desgracia o una tragedia, porque justamente necesitamos catalogarlas como tal para luego burlarnos de esta. También hay que tener en cuenta que las situaciones tienen que ser ficticias (es decir, creadas por el humorista) o, en su defecto, chistes contra su persona (concepto de reírse de sus problemas).

Esto significaría que el humor negro toca infinitos temas pero el enfoque es muy específico, de lo contrario pasaría a ser humor vertical. Aun así, probablemente habrán conocido a esa típica persona que de la nada en una juntada con amigos hace un chiste de humor negro muy fuerte, provocando la risa de todos. Independientemente de si el chiste es vertical u horizontal, ¿esto significa que él sea una mala persona que quiere que esos actos malignos sigan ocurriendo? Muy probablemente no. El problema real ocurriría si esa misma persona realiza ese chiste en un ámbito público con gente que no conoce o directamente en redes sociales. He aquí la importancia del contexto.


Responsabilidad y contextualización

El contexto de los chistes -sobre todo los de humor negro- son muy importantes porque puede jugarte una mala pasada y hasta hacerte quedar con malas intenciones. Volviendo al ejemplo anteriormente dado, si el chico hiciese ese chiste con su grupo de amigos, personas que ya lo conocen y saben que realmente no es un cretino, no se lo tomarían a mal. De hecho, podrían hasta reírse del chiste, porque es sólo eso, un chiste originado a partir de una situación ficticia sin importancia. Pero, si el chico lo hubiese publicado remotamente en Internet siendo que sus seguidores no están familiarizados con ese tipo de humor, probablemente muchos de ellos -independientemente de si les ocurrió la situación narrada en el chiste- van a ofenderse. Es por eso que antes de hacer un chiste hay que analizar la situación social, ser responsables con lo que decimos y saber entender cuándo y por qué una persona se ofende.

Por otro lado, muchas personas pecan de olvidarse de la base del humor negro (la invención del chiste a partir de una situación ficticia) y de forma deliberada atacan a otras personas escudándose con que "es un chiste". Esa gente es la que verdaderamente deja mal parado a este género humorístico perpetuando el humor vertical sin siquiera darse cuenta. También están aquellos que utilizan situaciones del pasado (es decir, reales) para realizar humor negro, no cumpliendo con la base del mismo. Lo que personalmente creo sobre esa contradicción es que socialmente está aceptada por el hecho de que suelen ser situaciones no tabúes ya superadas que se busca reducir o minimizar su impacto negativo; básicamente, un mecanismo de defensa para mantener el famoso "reír para no llorar".


Mi opinión y conclusión

Creo que ya se hizo bastante notorio, pero por las dudas lo aclaro: me gusta el humor negro y genuinamente creo que la corrección política nos está afectando como sociedad. Obviamente que hay temas con los que puedo reírme y otros con los que no, eso depende de la capacidad para soltarse de cada uno. Si te gusta el humor negro perfecto, y si no también. Lo que debemos entender es que el humor no busca ofender sino más bien restarle importancia a las desgracias con el fin de hacernos reír y olvidar lo malo por un momento. Les recomiendo analizar cada vez que alguien hace un chiste y saber identificar cuándo está realizando humor horizontal o vertical, o si utiliza la etiqueta "humor negro" para ir atacando a los demás arbitrariamente.

Siéntanse libres de opinar en los comentarios, espero que les haya gustado. Gracias por leer.

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