¿Puede ser apolítico el feminismo?

Disclaimer

Muchas veces he notado que ciertas personas se refieren al feminismo como un movimiento sin tendencias políticas; asimismo, conocí a muchas feministas sin partidismo político que simplemente defendían sus ideales sin basarse o apoyarse en ninguna organización militante. Como una persona comprometida con la militancia feminista, esto me pareció extraño y sorprendente, así que se me ocurrió realizar esta entrada.

Aviso de antemano que este blog lo escribí bajo mis vivencias y mi ideología. Todo esto fue parte de una reflexión personal que tuve a lo largo del tiempo desde que conocí al feminismo radical.


Sin más que decir, empecemos.


¿Qué es la política?

Para empezar, debemos recurrir a las definiciones. La política es aquella actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. En el caso del Estado, serían los proyectos diseñados y gestionados a través de un gobierno y una administración pública con fines específicos.


La importancia de la política

Ahora, sabemos muy bien cómo en Argentina y en muchos otros países se demonizó la palabra 'política', haciéndola ver como un tema prohibido y complejo el cual sólo los adultos podían discutir. Por suerte ya no es tan así, pero sí es cierto que gran parte de la población (mayormente conservadora) aún considera a la política un tema tabú, como si hablar de las políticas estatales y del futuro que queremos para nuestro país fuese un pecado. De hecho, la política es la única herramienta que los ciudadanos disponemos para cambiar nuestra realidad y transformarla en algo mejor; el poder discutirla con total libertad de expresión es un derecho y debemos aprovecharlo. Algunas políticas podrán beneficiar a algunos y afectar a otros pero, a fin de cuentas, siempre terminan ocasionando algo en nuestra sociedad. Es decir, que la política se encuentra en todos lados.


Feminismo como forma de hacer política

Ya hablamos del poder que tiene la política para transformar vidas, pero... ¿Cómo relacionamos la política con el feminismo? Pues es tan sencillo como decir que el feminismo ya es política. El feminismo es un movimiento social —y, por lo tanto, político— que busca, como consigna política, la liberación de la hembra humana, su sujeto político. Por ejemplo, algunas políticas feministas podrían ser la despenalización del aborto, la abolición de la prostitución, la pornografía, la trata de personas y el alquiler de vientres, la creación de espacios separatistas, entre otras.

Entonces, si sabemos perfectamente que el feminismo hace política por sí mismo, ¿por qué hay gente que le adjudica el apoliticismo? Porque entienden como 'política' a los partidos y candidaturas de su propio país, los cuales ellos detestan. Muchas personas hablan de que el feminismo, al ser un movimiento por sí mismo, no tiene un partidismo y de eso se basan para reivindicar orgullosamente su "posición apolítica". Esta forma de pensar, a la larga, trae muchas consecuencias: si sos feminista apolítica, ¿votarías a un partido sólo teniendo en cuenta la mirada feminista? La mayoría de los candidatos son de mayor a menor medida machistas, ¿dejarías de votarlos? ¿O votarías en blanco? ¿Por qué sólo te fijás en la cuestión feminista y no en otras áreas políticas, como la educación, la salud o el trabajo? ¿No creés que el avance o retroceso de esas áreas según la política aplicada se relaciona con la desigualdad de los sexos? Por ejemplo, si hubiese oportunidades de estudiar y trabajar para todos los habitantes, ¿seguiría existiendo la prostitución? O hablando en términos generales, si hubiesen dos países en donde uno tiene un gobierno de derecha y otro populista, ¿te parece que la situación de las mujeres sería la misma en ambos casos? ¿El feminismo realmente es un movimiento aislado y separado de las causas sociales del pueblo?

Estas son preguntas para que las piensen y entiendan que, sin una base política sólida, la militancia feminista no puede consolidarse, además de que me parece bastante cuestionable que sólo voten a un partido siguiendo sus convicciones feministas y no unas generales. No todos los partidos son iguales, dejemos de tenerle miedo a la política; cada uno tiene sus propios intereses y proyectos. Por ejemplo, es más probable que un gobierno popular se interese más por políticas feministas que un gobierno liberal y, por eso mismo, hay que saber redireccionar nuestra lucha para aquellos partidos que realmente escuchan a las mujeres. Esto no significa que le tenés que aplaudir todo lo que dicen a los políticos en los que confiás, porque la verdad es que la mayoría de los candidatos siguen siendo machistas y el Estado mismo es, entre muchas otras cosas, proxeneta. Pero sí estaría bueno abrir el debate y criticar constructivamente a nuestros referentes, sin tirar mierda para todos lados como muchas feministas hacen.


Despolitización del feminismo

Aquí es cuando se da la despolitización del feminismo, es decir, el vaciamiento de la causa sociocultural del mismo. No podemos pretender que el movimiento que queremos construir sea "apolítico" porque 1) ningún movimiento es apolítico y 2) creer que el feminismo no se relaciona a otras áreas políticas es, en sí mismo, antifeminista.

Hay una herramienta que el feminismo radical conoce muy bien llamada la interseccionalidad, es decir, el fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales. Debe recurrirse al análisis interseccional en este tema, puesto que no podemos autoproclamarnos feministas sin antes, por ejemplo, tener una perspectiva de clase, un análisis de nuestro contexto como país latinoamericano o una mirada que promueva la diversidad y no la europeización de nuestra cultura.


Conclusión

Nuestra realidad como mujeres se interrelaciona con el contexto actual y no mantenemos la misma forma de vida que había en el siglo pasado. Esos pequeños cambios que nos vuelven una sociedad un poco más equitativa fueron gracias a los movimientos y organizaciones políticas que lucharon por nuestros derechos, independientemente de si eran feministas o no. Por esto y mucho más, reitero: nadie se salva sola, necesitamos políticas públicas que nos garanticen un nivel de vida adecuado, incluyendo una perspectiva feminista. Votemos bien, no le llenemos los bolsillos a gente que se aprovecha de estos discursos populares para ganar público, banquemos a los partidos que realmente le den importancia a esta causa.

Si tienen algún aporte u opinión que dar, con gusto pueden decírmelo en la sección de comentarios. Gracias por leer.

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