¿Se puede separar el arte del artista?

Disclaimer

Originalmente este blog iba a ser más largo, pero decidí dividirlo en dos partes. En la primer sección hablé sobre las cancelaciones mediáticas y públicas, mientras que en esta hablaremos sobre la separación entre la obra de un artista y su persona. Es por eso que recomiendo leer la primera parte para entender mejor los conceptos mencionados. Les dejo el link de la misma acá.

A raíz de la cultura de la cancelación y su extrema corrección política, muchas personas se opusieron a cancelar a sus artistas favoritos, resultando en este debate tan hablado. Además, muchos movimientos sociales influenciables como el feminismo se han posicionado en contra. Para entender mejor voy a explicar los argumentos de ambos lados.


Resumen de posturas

Las personas que están a favor de esta separación argumentan que se puede seguir disfrutando del contenido artístico de una persona sin apoyar su mal accionar. De esta forma, no estarías siendo un fan o consumidor ciego, sino que reconocerías los errores de tu ídolo. Por otra parte, un artista no tiene la responsabilidad de educar a su público ni ser un modelo a seguir, de hecho muchos artistas juzgados por sus conocidos crímenes siguen teniendo obras relevantes e influyentes. En conclusión, la calidad de persona de un artista no puede emparejarse con su calidad artística.

Por el contrario, las personas que están en contra explican que el artista no puede separarse de su obra ya que él mismo la creó. Al seguir consumiendo este contenido, se estaría apoyando económica y socialmente a esta persona, volviéndolo impune públicamente. Por otro lado, ese arte tan individual y personal transmitido a partir de la expresión y el significado que le dota este creador identificaría a muchas personas, las volvería fanáticas y eso normalizaría aún más sus acciones.


Visión feminista de la cancelación: mi crítica

Como anteriormente mencioné de ejemplo, movimientos sociales como el feminismo promulgan que, si disfrutás o apoyás el contenido artístico de, supongamos, un artista que es misógino, automáticamente le estás dando la potestad para que lo siga siendo y se salga con la suya. Esto es así porque el feminismo (radical y liberal) están a favor de la cancelación y del escarmiento público de aquel que haya sido machista. Aquí entraríamos en un debate sobre los escraches (acusaciones públicas) y si son moralmente correctos o no, pero no hablaré de eso en esta ocasión.

Lo interesante es que, si entendemos que la cancelación no sirve como justicia social, cancelar a un artista misógino se vuelve un sin sentido; prohibir las obras de un artista cuyos accionares personales son machistas no soluciona el problema patriarcal de raíz. En el caso de una persona que haya atentado contra una mujer, se debería aspirar a que el poder judicial intervenga en estos asuntos independientemente de la carrera del artista (el apoyo de su fandom, su número de ventas, el contrato con su productora, etcétera), contemplando a las víctimas y evidenciando este mal comportamiento. No me especifico en casos donde la persona sólo haya hecho comentarios desagradables porque, a ciencia cierta, no están afectando a nadie en específico; en esas ocasiones considero que el público debería hacer críticas constructivas públicas, aún cuando haya posibilidades de que el artista no las escuche.

Creo que la solución a este dilema sería dejar de idolatrar a los artistas; de hecho, este es uno de los argumentos al que más se aferran los que no separan el arte del artista. A mi parecer, esto debería servirnos para entender que, además de que los artistas pueden ser una basura de personas, también hay que fortalecer nuestro sentido crítico, exigir un sistema en el que las personas que delinquen sean penadas por la ley sin necesidad de una "cancelación a sus obras". Ahí es donde está la raíz del asunto.


Opinión y conclusión

Por mi parte, creo que ese supuesto "apoyo social" del que hablan los que están en contra no existe porque los consumidores -o al menos aquellos con consciencia- pueden reconocer los errores de un artista y seguir consumiéndolo, probablemente sin idolatrarlo como anteriormente lo hacían. Además, me parece muy moralista atacar a una persona por consumir "artistas cancelados" cuando detrás de toda producción hay personas que, de forma pública o no, han realizado atrocidades. Quieras o no, seguirías "apoyando" indirectamente a gente desconocida que ha violado la ley por el simple hecho de vivir en sociedad. Siguiendo esa lógica, si como feministas entendemos que todo hombre es machista, deberíamos dejar de consumir cualquier artista hombre porque, según la premisa, estaríamos apoyando a machistas. Es una moralidad y ética que nadie puede cumplir, y no pasa nada si entrás en contradicción con tus ideologías.

Al fin y al cabo, el hecho de cancelar a un artista y dejar de apoyar la totalidad de su carrera queda a elección del consumidor. Este debate con sus tantos argumentos filosóficos me parece excelente, pero de ahí a cuestionar las decisiones personales de otra persona -sobre todo de aquellos "progres" que se enfurecen con los que escuchan artistas cancelados- me parece una tontería. Después de todo, el cancelar o no cancelar y el separar el arte del artista o no hacerlo es fruto del libre albedrío del público y no hay nada mejor que eso.

Espero que les haya gustado y gracias por leer.

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